UPA demanda a la Conselleria de Agricultura que complemente las ayudas al sector agrario y ganadero que el Ministerio va a sacar vía Real Decreto para sumar a las ayudas europeas

Se permite a las Autonomías que complementen esta ayuda con presupuesto propio.

El sector agrario y ganadero de la Comunidad Valenciana atraviesa una crisis de precios importante que afecta prácticamente a todo el sector. Cuando parecía que se empezaba a ver la luz después de la crisis del COVID-19, la brutal subida de los costes de producción debido a la inflación junto con la guerra en Ucrania ha ahondado aún más si cabe la situación de crisis del sector.

Por ello, desde UPA PV valoramos positivamente las ayudas que el Ministerio está preparando a través del Real Decreto “por el que se establecen las bases reguladoras para la concesión directa de una ayuda excepcional de adaptación para compensar las dificultades económicas derivadas del conflicto bélico en Ucrania en determinados sectores agrarios” que está pendiente de publicación.

Esta ayuda se ha articulado mediante el Reglamento delegado 2022/467 de la Comisión, de 23 de marzo de 2022, por el que se establece una ayuda excepcional de adaptación para los productores de los sectores agrarios con una dotación presupuestaria de 500.000.000 euros, de los que 64.490.253 euros corresponden a España.

El artículo 2 del citado Reglamento permite que los Estados miembros concedan ayudas suplementarias a las concedidas en el ámbito de la ayuda comunitaria, hasta un máximo del 200% del importe correspondiente fijado para cada uno de ellos. El gobierno español, ha decidido hacer uso de esta posibilidad y, ha dispuesto un montante de 128.980.506 euros con cargo a los Presupuestos Generales del Estado, cantidad con la que se alcanza el importe máximo permitido por el Reglamento comunitario como aportación nacional adicional. De este modo la dotación total de las ayudas previstas en este Real Decreto asciende a un máximo de 193.470.759 euros.

Esta ayuda está prevista que llegue a la vaca nodriza, al vacuno de cebo al ovino y caprino de carne, a los pollos, conejos y cítricos.  Teniendo en cuenta la situación actual del sector agrario y ganadero en la comunidad autónoma desde UPA PV le pedimos a la Conselleria de Agricultura, Desarrollo Rural, Emergencia Climática y Transición Ecológica de la Generalidad Valenciana un esfuerzo equiparable al que ha hecho el Ministerio, y que haga uso de la capacidad que le da el RD para que las autonomías complementen esta ayuda con presupuesto propio, y atienda de esta manera a los sectores más necesitados dotándolos de liquidez para poder afrontar una nueva campaña que se plantea muy difícil principalmente debido a la subida de precios de los insumos.

 

Amplia esta información llamando al Tlfno. 619 163 640

 

MÁS DE CIEN COOPERATIVAS, ENTIDADES DE LA SOCIEDAD CIVIL Y AYUNTAMIENTOS APOYAN LA MANIFESTACIÓN AGRARIA DEL VIERNES 25 DE FEBRERO EN VALENCIA

Las organizaciones agrarias agradecen que la adhesión manifestada por decenas de cooperativas y consistorios haya sido acompañada además por la contratación de autobuses para facilitar la asistencia al acto de protesta

Valencia, 23 de febrero de 2022

La manifestación que el sector agrario ha convocado este viernes 25 de febrero en la ciudad de Valencia –bajo el lema ‘SOS: por la supervivencia del campo valenciano’– cuenta con un respaldo masivo por parte de las entidades y empresas no solo del ámbito agrícola sino también de las esferas económicas, sociales y políticas. Las organizaciones profesionales agrarias convocantes –la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA), ASAJA Alicante-Jóvenes Agricultores, La UNIÓ de Llauradors i Ramaders, la Coordinadora Campesina del País Valencià (CCPP-COAG) y nuestra organización Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos del País Valencià (UPA)– agradecen la adhesión que más de cien entidades del sector agroalimentario, la sociedad civil y ayuntamientos ya les han manifestado.

Asimismo, valoran de manera muy positiva que decenas de cooperativas y consistorios hayan acompañado ese respaldo explícito con la contratación de autobuses para facilitar la asistencia del conjunto de la ciudadanía al acto de protesta. Entre las entidades agrarias que han mostrado su apoyo a la manifestación del viernes se encuentran: Cooperatives Agro-alimentàries de la Comunitat Valenciana, la Federación de Comunidades de Regantes de la Comunidad Valenciana (FECOREVA) –así como algunas de las comunidades de regantes de forma particular–, la Federación de Caza de la Comunidad Valenciana, el Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Agrícolas y Graduados de Valencia y Castellón (COITAVC), el Casino de Agricultura, EFA La Malvesía, el Comité de Agricultura Ecológica de la Comunitat Valenciana (CAECV) y la práctica totalidad de las denominaciones de origen y figuras de calidad.

Por lo que se refiere a entidades del ámbito económico y de la sociedad civil destaca la adhesión trasladada por la Confederación Empresarial Valenciana (CEV), la Confederación Empresarial de Hostelería y Turismo de la Comunidad Valenciana (CONHOSTUR), la Federación Empresarial de Hostelería de Valencia, la Asociación de Empresarias, Profesionales y Directivas de la provincia de Alicante (AEPA), la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) o la Associació de Juristes Valencians.

Las principales organizaciones representativas de los consumidores de la Comunitat Valenciana respaldan las demandas de los agricultores: AVACU, Tyrius y la Unió de Consumidors. Muchas cooperativas se han implicado al máximo en esta campaña reivindicativa mediante la contratación y organización de autobuses. Paralelamente, entre los ayuntamientos que han hecho llegar a las organizaciones agrarias su decisión de sufragar autobuses se encuentran Bétera, Canals, Tavernes de la Valldigna, Xeresa, Casinos, Catarroja, Alberic, Albalat de La Ribera, Almassora, Tous, La Jana, Cullera, Oliva, Xàtiva, Llutxent, Guadassuar, Benifaió o Massalavés. La Mancomunitat Intermunicipal la Rectoría (Sanet y Negrals, Benimeli, El Ràfol d’Almúnia, Sagra y Tormos) también facilitará autobuses a las personas que vengan de esos municipios.

Por el momento, consistorios como Vila-Real, Les Alqueries, Almàssera, L’Alcúdia de Crespins, Alcàntera del Xúquer, Almussafes, Alfarp y Llombai, entre otros, igualmente han hecho pública su adhesión a la manifestación agraria del próximo viernes en Valencia.

Marcha entre Favara y Tavernes de la Valldigna en protesta por la situación actual del sector agropecuario valenciano y español!

Nos manifestamos para reclamar medidas de apoyo a todas las administraciones, entre otros, ante la escala histórica de los costes de producción y la crisis de precios en origen.

Mientras los alimentos empiezan a experimentar un encarecimiento para los consumidores, al principio de la cadena alimentaria los productores no tienen la capacidad de repercutir la histórica escalada de costes en los precios que perciben.

Por ello, además de apoyos coyunturales, el sector agrario exige que la reciente reforma de la Ley de la Cadena Alimentaria sirva verdaderamente para evitar prácticas comerciales abusivas y garantice precios justos para los productores. Asimismo, reivindicamos una Política Agrícola Común (PAC) más mediterránea y una profunda revisión de los acuerdos comerciales de la Unión Europea con países terceros, empezando por la actual revisión del tratado con Sudáfrica, a fin de establecer reciprocidad en las condiciones de producción, mayores controles fitosanitarios y la declaración de ‘producto sensible’ a aquellos cultivos cuya rentabilidad se vea perjudicada.

La energía eléctrica –necesaria fundamentalmente para extraer el agua de riego– se ha encarecido un 270% y muchas entidades de riego se ven abocadas a renovar sus contratos con las comercializadoras mediante incrementos inasumibles. El gasóleo que usan los tractores y otras máquinas agrarias ha subido un +73%, así como los abonos +48%,  el agua +33%, los plásticos de invernadero +46% o las semillas +20%.

En el apartado de la ganadería, el encarecimiento del 20% de los piensos para alimentación animal lastra la competitividad de las explotaciones.

Se convoca a la movilización de todas aquellas personas afectadas directa o indirectamente por la grave crisis de rentabilidad que soportan la gran mayoría de las producciones agrícolas y ganaderas, puesto que el acto de protesta hace referencia a la problemática general del sector agropecuario.

La misma reviste un carácter URGENTE. Las graves y extraordinarias circunstancias que concurren en el sector así lo exigen!

Movilízate y acude a la marcha!

Plan Renove 2022. Publicadas bases reguladoras

Buenos días, se han publicado las nuevas bases reguladoras del Plan Renove. La convocatoria del 2022 y años siguientes se publicará con alguna novedad. Las más destacadas serán:

  • Sigue siendo según orden de la solicitud.
  • Se incorporan alguna maquinaria adicional, como trituradoras de residuos de cosecha y poda, o equipos de agricultura de precisión.
  • Se actualizan las fechas de antigüedad de las maquinas a sustituir.
  • Se incrementan las cantidades unitarias de la ayuda, tanto en los euros por KW, como en el total de la subvención máxima.
  • Se suben complementos en el caso de tractores que se sustituyen sin estructuras de seguridad.
  • Se incorpora un complemento de 5.000 euros para tractores eléctricos.
  • Se permite la opción de leasing o renting.
  • La fecha límite de la futura convocatoria seguirá siendo 15 de septiembre.

Desde UPAPV te animamos a que contactes con nosotros para que podamos informarte personalmente.

Llama al teléfono 96 388 41 09 y nuestros técnicos te atenderán

Presentación del COVIA, el primer Comité Valenciano de Innovación en la Agricultura y la Ganadería

Relevo generacional e instalación de jóvenes en la agricultura

Fernando E. Garrido Fernández (IESA-CSIC) y Germano E. Pollnow (UFP-RGS. Brasil) – 13/08/2021

En este artículo del Anuario UPA 2021, sus autores analizan el problema de la renovación generacional en la agricultura. Consideran que es un tema fundamental para afrontar los grandes retos de la digitalización, la transición ecológica y energética y la vertebración profesional. Plantean que solo a través del relevo y la instalación de jóvenes es posible abordar esos desafíos, pero entienden que tiene que tratarse como un tema de Estado con políticas de incentivos económico, pero también jurídicas, fiscales y culturales.

 

Es un hecho evidente que la población agraria está envejecida y que hay escasez de jóvenes en la agricultura. Diversos estudios a escala de la UE, como otros realizados en nuestro país, lo vienen corroborando (Castillo y Guerrero, 2019; Comisión Europea, 2016; Mundubat y COAG, 2016; MAPA y Red Rural Nacional, 2020).

Según datos de Eurostat referidos a 2016, casi un 60% de los titulares de explotación de la UE-27 (sin Reino Unido) tenían más de 55 años. Hay variaciones entre países. Polonia, Alemania, Austria y Finlandia son los que tienen la población agrícola menos envejecida, estando el porcentaje de mayores de 55 años por debajo del 40%. Sin embargo, en España, Rumanía o Portugal este grupo de edad representa más del 50% (por ejemplo, en Portugal el 76% de su población agraria tiene más de 55 años). España se sitúa en la parte media alta del envejecimiento, con un 55,6% de agricultores que, según datos de Eurostat, superan la edad de 55 años.

La realidad de nuestro país es confirmada por datos del INE, en cuya Encuesta sobre la Estructura de las Explotaciones Agrarias (2016) se indica que, de un total de 714.428 titulares de explotación (propiedad de personas físicas), 434.381 (60,8%) tenían 55 años (ver cuadro).

Un estudio de la Fundación Mundubat y COAG (2016) sobre instalación de jóvenes en la agricultura señalaba que en 2013 dos tercios de las explotaciones (66%) en España tenían un titular con más de 55 años. Añade el citado estudio que “el envejecimiento de la población agraria se basa en una baja proporción de titulares con menos de 35 años” y que “la proporción de titulares con menos de 35 años ha disminuido entre 2003 y 2013, del 6% al 3%”, aumentando la de más de 55 años, que ha pasado del 59% al 66% en esos diez años. Esta evolución se confirma a escala regional. Según el citado estudio de Mundubat y COAG, la proporción de titulares de menos de 35 años ha bajado en todas las comunidades autónomas, excepto en el País Vasco. En contraposición, el porcentaje de titulares mayores de 65 años ha aumentado en todas ellas, menos en el País Vasco y también Asturias.

Además, estudios recientes indican, asimismo, que una gran parte de los actuales propietarios agrícolas no tienen asegurado el relevo generacional. Y esto debido a que ninguno de sus hijos tiene intención de dedicarse a la agricultura, bien porque tienen otra actividad profesional o bien porque no les resulta atractivo llevar la explotación agraria de sus progenitores. Además, son mayoría los agricultores que no desean que sus hijos asuman el relevo en la gestión de las explotaciones, prefiriendo que se dediquen a otras profesiones (IESA, 2008 y 2009).

 

El tema del relevo generacional puede ser importante en sí mismo, en la medida que se considere necesario, por razones demográficas, incorporar jóvenes a la agricultura para contrarrestar la tendencia al envejecimiento de la población, o bien porque se vea como una salida profesional al alto nivel de desempleo juvenil. 

 

Extrapolando la tendencia a los últimos años, todos estos datos nos indican que casi dos tercios de los agricultores españoles estarán jubilados dentro de una década. Ello no implica que vayan a estar retirados de la agricultura, pero sí que la población agraria se verá cada vez más impregnada de actitudes poco propensas al riesgo y la innovación.

Es una situación de evidente preocupación, en la que influyen varios factores. Como señalan Moyano y Elhert Pollnow (2021), algunos de estos factores son, sin duda, económicos (como la escasa rentabilidad de muchas explotaciones agrarias, especialmente las de menos tamaño y en sectores marcados por una fuerte caída de los precios). Pero otros son de naturaleza jurídica, como la dificultad de acceder a la propiedad en el marco de una sucesión familiar o la rigidez del mercado de la tierra (MAPA, 2020), y también cultural, como el escaso atractivo que tiene para los jóvenes la actividad agraria y el bajo reconocimiento social que recibe la profesión agrícola (IESA, 2008 y 2009). A ello habría que añadir el difícil acceso de los nuevos agricultores a los incentivos y ayudas económicas de la PAC al estar estas reservadas a los titulares con “derechos históricos”.

Es verdad que hay sectores y grupos de agricultores que, gracias a las economías de escala, la cooperación, los productos diferenciados y la utilización de eficientes modelos de gestión empresarial y de tecnologías avanzadas, resisten bastante bien la competencia en los mercados al poder racionalizar los insumos y reducir los costes de producción. Pero aun en estos sectores más dinámicos e innovadores, el relevo generacional es también una necesidad perentoria.

Un tema relevante y urgente

El tema del relevo generacional puede ser importante en sí mismo, en la medida que se considere necesario, por razones demográficas, incorporar jóvenes a la agricultura para contrarrestar la tendencia al envejecimiento de la población, o bien porque se vea como una salida profesional al alto nivel de desempleo juvenil.

Sin embargo, creemos que, además de esas razones, hay otros factores que inciden en este tema y lo convierten en un asunto de interés general, entrando a formar parte de la agenda política. Unos están relacionadas con las nuevas demandas y exigencias de los consumidores, así como con el cambio tecnológico que experimenta la agricultura y el desafío de la transición ecológica y el cambio climático. Otros están asociadas a la continuidad de los modelos agrícolas y ganaderos asentados en el territorio y basados en alguna forma de agricultura de tipo familiar.

Respecto a lo primero, es un hecho que asistimos a cambios importantes en las demandas de los consumidores y en las formas de gestión de la agricultura, sobre todo en lo que se refiere a la tecnología digital y a la transición hacia formas más eficientes de consumo energético y más favorables a la lucha contra los efectos del cambio climático y la pérdida de biodiversidad. En ese contexto de nuevas exigencias y demandas, parece necesario disponer de agricultores con mentalidad emprendedora y propensos a responder a los nuevos desafíos y afrontar las innovaciones que tales cambios y demandas requieren.

Es evidente que una población envejecida tiene más dificultades para afrontar esos nuevos desafíos, dadas las actitudes más conservadoras que suelen darse en los agricultores de más edad y su natural resistencia a cambiar las prácticas agrícolas tradicionales por otras innovadoras de mayor eficiencia tecnológica y más sostenibles desde el punto de vista medioambiental. Esto hace que, sin jóvenes al frente de las explotaciones agrarias, esos desafíos se tornen en retos complejos, sea la digitalización en la agricultura, sea el reto del cambio climático o la transición ecológica.

Respecto a la continuidad de los modelos de agricultura de base familiar, es un hecho que, sin jóvenes como responsables de la gestión de las explotaciones, dicha continuidad no está asegurada, lo que podría conllevar efectos negativos en el problema de la despoblación rural en algunos territorios. Es evidente que, si no se produce el relevo en la titularidad de este tipo de explotaciones, lo más probable es que o sean abandonadas o sean cultivadas al mínimo exigible para el cobro de las ayudas de la PAC, generando poco empleo y escasa actividad económica. También es probable que, a la muerte de sus titulares, y sin hijos que quieran asumir el relevo al frente de las explotaciones, sean adquiridas por otros agricultores con mayores recursos, favoreciéndose así la concentración de la propiedad y modificándose el paisaje de determinados territorios rurales.

La situación es, sin duda, diferente entre las explotaciones agrícolas y las ganaderas de base familiar, ya que su continuidad varía mucho si hay o no un joven dispuesto a asumir el relevo al frente de ellas. En el caso de las explotaciones agrícolas, puede continuar su actividad mediante fórmulas de arrendamiento o manteniéndolas su titular en las condiciones mínimas que exige la PAC para que pueda seguir siendo beneficiario de las ayudas directas. Pero el caso de las ganaderas es más complicado, debido a la mayor atención que exige ese tipo de explotaciones y a la existencia de una cabaña animal que hay que cuidar y alimentar, algo que sin nadie al frente a plena dedicación resulta difícil su continuidad.

Las múltiples dimensiones del relevo generacional

Hasta ahora, la política agraria europea ha abordado el problema del relevo generacional desde un enfoque de incentivos económicos basado en la implementación de programas de ayuda a la instalación de jóvenes agricultores.

Buena prueba de ello son las ayudas específicas a la primera instalación, establecidas en la PAC hace más de treinta años en el marco del Reglamento 797/85 del Consejo para la “mejora de la eficacia de las estructuras agrarias”, concretamente en su artículo 7. Hasta 1985, solo había programas nacionales para impulsar la incorporación de jóvenes a la agricultura, pero, a partir de ese reglamento, se convierte en un eje de la política europea dentro de la PAC, incluido más tarde en lo que sería el “segundo pilar”. El programa de incorporación de jóvenes se iría complementando otras ayudas, tales como la bonificación de los créditos necesarios para cubrir los gastos de instalación o la concesión de un suplemento de las ayudas generales para modernización de explotaciones agrarias.

En la nueva PAC pos-2020 se refuerza el programa de incorporación, manteniéndose una ayuda específica de hasta 100.000 euros (con cargo al fondo FEADER del segundo pilar) para financiar el proyecto de instalación, y creándose un suplemento (a fijar por cada Estado en su Plan Estratégico Nacional) de la ayuda directa a la renta (con cargo al FEAGA del primer pilar) para el caso en que sea un joven el titular de la explotación beneficiaria.

Estas medidas, basadas, como hemos señalado, en incentivos económicos, han sido poco eficaces ante el problema de la renovación generacional de la agricultura europea, no pudiendo contrarrestar el creciente envejecimiento de la población agraria. Creemos que su incapacidad para abordar este asunto se debe al hecho de que intentan tratar con programas sectoriales un problema, como este de la renovación generacional del sector agrario, que tiene múltiples dimensiones y en el que convergen factores de diversa índole: culturales, económicos, jurídicos, de formación… Solo aquellos países que lo han abordado de un modo más integral, teniendo en cuenta todos esos factores, han obtenido resultados positivos, como ha sido el caso de Francia o Alemania.

Un documento del Tribunal de Cuentas Europeo de 2017 sobre las ayudas a la instalación de jóvenes en la agricultura confirmaba el escaso éxito de los programas basados en incentivos económicos. En ese documento se indica que los 9.600 millones de euros destinados por la PAC entre 2007 y 2020 para mejorar el relevo generacional en la UE, han tenido un éxito muy escaso, ya que este tipo de programas “se basan en una lógica de intervención mal definida” y “deberían estar mejor orientados a fomentar un relevo generacional efectivo” (TCE, 2017).

España, que, antes de su entrada en la UE, había sido pionera a la hora de tratar de forma integral el tema del relevo generacional (con la Ley 49/81, del Estatuto de la Explotación Familiar y los Agricultores Jóvenes), se limitó, una vez dentro de la Unión, a implementar, con escaso éxito, los incentivos económicos de la PAC. En años recientes, alguna comunidad autónoma, como Castilla-La Mancha, ha legislado para impulsar la incorporación de jóvenes a la agricultura con acciones que van más allá del enfoque de los incentivos económicos, pero aún es pronto para ver sus resultados. No obstante, y dadas las limitadas competencias de las comunidades autónomas en temas jurídicos o fiscales, no parece que el problema del relevo generacional pueda resolverse a escala regional, sino que necesita ser tratado como un asunto de Estado, contemplando las múltiples facetas (culturales, económicas, jurídicas…) en que se manifiesta.

Factores culturales

Los factores de tipo cultural tienen que ver con el predominio de los valores asociados a la cultura urbana en detrimento de la cultura agraria y rural. La ciudad sigue ejerciendo un fuerte atractivo entre los jóvenes, no solo en relación con las oportunidades de ocio y esparcimiento, sino también por los mayores y mejores servicios básicos disponibles en el medio urbano, y por la creencia de que en las ciudades hay mayores oportunidades de empleo y más posibilidades de desarrollo profesional. Eso explica el creciente proceso de concentración de la población mundial en las ciudades (más de la mitad de la población mundial vive ya en el medio urbano), siendo en el caso español menos del 20% de la población la que reside en municipios rurales.

Junto a ello, es un hecho la escasa valoración social que recibe la profesión agrícola, ocupando los puestos más bajos en la escala de valores de las profesiones. Y esto a pesar de la evidente importancia estratégica que, como se ha podido comprobar durante la pandemia covid-19, tiene la cadena alimentaria en el abastecimiento de alimentos, una cadena en la que, sin embargo, la agricultura no siempre es el eslabón más visible.

Además, y tal como mostraba el Agrobarómetro de Andalucía (IESA, 2008 y 2009), la valoración que tienen los propios agricultores de su profesión es aún más baja que la que tiene la población general, lo que explica su deseo de que los hijos no asuman el relevo al frente de la explotación.

 

Los factores de tipo cultura tienen que ve con el predominio de los valores asociados a la cultura urbana en detrimento de la cultura agraria y rural. La ciudad sigue ejerciendo un fuerte atractivo ante los jóvenes, no solo en relación con las oportunidades de ocio y esparcimiento, sino también por lo mayores y mejores servicios básicos disponibles en el medio urbano, y por la creencia de que en las ciudades hay mayores oportunidades de empleo y más posibilidades de desarrollo profesional. 

 

Por ello, abordar el problema de dar visibilidad a la actividad agraria para que les resulte atractivo a los jóvenes dedicarse profesionalmente a ella exige, por tanto, algo así como una especie de “revolución cultural” en la que se impliquen todas las áreas y departamentos de la Administración pública, y no solo los relacionados con las políticas agrarias. Es una revolución en el sentido de romper estereotipos y clichés negativos sobre la actividad agraria, y mostrar que la profesión de agricultor, aun siendo dependiente de las inclemencias climáticas y exigir una gran dedicación (sobre todo la que se desarrolla en las explotaciones ganaderas), nada tiene que ver hoy con la rudeza de antaño, pudiendo ser equiparable, por su tecnificación y cualificación, a cualquier otra profesión.

Cuando en los años 1960, un país como Francia abordó la modernización de su agricultura y planteó la renovación generacional, lo hizo como un asunto de Estado, implicando a toda su Administración en lo que se denominaría la “revolución silenciosa”, que era el modo de llamar a la revolución cultural que experimentó el sector agrario francés y que situaría a la profesión agrícola, la actividad agraria y la cultura rural a la cabeza del reconocimiento social en ese país (Fernández Durántez y Moyano, 1990).

Factores económicos

Sin duda, en la renovación generacional influyen las dificultades de acceso a la tierra, como señala un reciente estudio del GFAT (Grupo Focal de Acceso a la Tierra), financiado por el MAPA y realizado en 2020, como documento preparatorio del Objetivo no 7 del Plan Estratégico Nacional.

Ese estudio señala que el acceso a la tierra es “la barrera más importante para que los jóvenes agricultores se incorporen al sector agrario”, pero también indica que, dependiendo de los sectores, esa importancia varía: por ejemplo, “en sectores intensivos o especializados, los jóvenes consideran menos importante la tierra y más importante el conocimiento”. La inmovilidad del mercado de tierras, su elevado precio (tanto de compra como de arrendamiento) y la fuerte inversión inicial que hay que hacer para instalarse, son, sin duda, factores que dificultan la incorporación de los jóvenes a la agricultura. Pero como reconoce el citado documento, en este asunto intervienen múltiples variables (económicas, sociales, culturales, tecnológicas y ecológicas), que hay que situar “en un contexto de ordenación territorial, desarrollo rural, de relaciones urbe/campo y de cooperación privada y pública”, reflexiones que están en línea con lo que planteamos en nuestro artículo.

Es indudable que influye, sobre todo, la escasa rentabilidad de muchas explotaciones agrarias, ya expresada en las grandes manifestaciones del pasado año 2020 bajo el lema “Por unos precios justos”. Solo en algunos aspectos puede ser abordado este problema desde los poderes públicos, como han hecho algunos gobiernos europeos y la propia UE legislando para mejorar el funcionamiento de la cadena alimentaria

La rentabilidad de la agricultura va más allá de la acción política, y requiere de la voluntad del propio sector agrario para organizarse mejor y ser más eficiente en su relación con los demás actores de la cadena. Y para eso es preciso contar con unos agricultores dinámicos, de mentalidad emprendedora, favorables a la innovación y propensos a implicarse en proyectos de cooperación que trasciendan el estricto ámbito de su explotación individual. De ahí la importancia de la renovación generacional.

Factores educativos y de formación profesional

La agricultura de hoy exige unos conocimientos técnicos y administrativos más elevados y complejos que los transmitidos de unas generaciones a otras a lo largo del tiempo. Siendo importante la transmisión de los saberes y el conocimiento local, es evidente que las actuales formas de gestionar las explotaciones agrarias obligan a los agricultores a la adquisición de nuevos conocimientos sobre el funcionamiento del mercado, las herramientas digitales y los paquetes tecnológicos disponibles. Les obligan también a evaluar los efectos de la actividad agrícola y ganadera en el equilibrio de los ecosistemas, prestando atención a todo lo relacionado con el escenario de cambio climático y pérdida de biodiversidad.

Esto exige una gran reforma de los programas educativos, tanto en el nivel de la enseñanza no reglada como en la secundaria orientada a la formación profesional, y en la enseñanza superior universitaria. El escenario del agricultor de hoy y de mañana es muy diferente al de hace solo unos años, por lo que su formación tiene que ser también distinta de la tradicional, lo cual no significa hacer tabla rasa con los saberes locales, pero sí incorporar nuevos contenidos temáticos y nuevas habilidades y herramientas tecnológicas para afrontar los grandes retos de la agricultura.

Factores jurídicos

Habría que añadir también aquellos factores de naturaleza jurídica que, por lo general, favorecen la división de la propiedad a la muerte del titular y no ayudan al relevo generacional. Es por esto que en esta área del derecho sucesorio hay mucho que hacer para facilitar que la sucesión en la titularidad de una explotación agraria se pueda realizar dándole prioridad a aquel miembro de la familia que quiera instalarse como agricultor.

Hay fórmulas interesantes que se vienen aplicando en algunos países, como la creación de “bancos de tierras” o el establecimiento de incentivos para la cesión de la explotación (con opción de compra) a un nuevo agricultor por parte del titular una vez que este alcance la edad de jubilación. También se utiliza la figura del “sucesor” para impulsar la relación intergeneracional y facilitar la sucesión entre el titular y un joven que desee instalarse, de tal modo que el agricultor mayor pueda actuar como agente orientador del relevo (en línea con la figura del “mentoring” utilizada con éxito en varios países). España fue pionera en este tema con la citada Ley 49/81, del Estatuto de la Explotación Familiar (luego reformada en 1995), pero que, lamentablemente, apenas ha sido utilizada.

Asimismo, sería interesante abordar una reforma de la Ley de Arrendamientos Rústicos para posibilitar el arrendamiento de largo plazo cuando sea un joven el que arriende la tierra, al igual que sería de interés identificar las tierras abandonadas o infrautilizadas para impulsar su movilización y ponerlas en el mercado para que pueda así aumentar la oferta.

Son también interesantes las iniciativas que se vienen dando en el marco de la figura de “custodia del territorio”, ya implantada con bastante éxito en algunas comunidades y que propicia el intercambio de experiencias entre jóvenes que se instalan por primera vez en la agricultura, así como el asesoramiento de personal técnico en las distintas áreas relacionadas con el proyecto de instalación (ver artículo de Carolina Yacamán en este mismo anuario). En esta misma dirección de apoyo colectivo hay que situar la labor realizada en el seno de las organizaciones profesionales agrarias, que suelen crear grupos específicos de jóvenes agricultores para intercambiar sus experiencias y recibir el asesoramiento de los equipos técnicos.

La oportunidad del Plan Estratégico de la nueva PAC

La renovación generacional de la agricultura es, por tanto, un desafío de gran complejidad, que debe afrontarse de manera integral con políticas coordinadas en las distintas áreas de la acción pública (agricultura, educación, economía, fiscalidad…). Con sus diferencias nacionales y regionales, es un problema común a muchos países, y suele abordarse como un asunto de Estado.

 

Abordar el problema de dar visibilidad a la actividad agraria para que les resulte atractivo a los jóvenes dedicarse profesionalmente a ella exige, por tanto, algo así como una especie de “revolución cultural” en la que se impliquen todas las áreas y departamentos de la Administración pública. 

 

En el caso español, el relevo generacional es un problema que afecta a todas las comunidades autónomas, por lo que tendría que definirse y acometerse a escala nacional, aunque su ejecución deba hacerse a escala regional y en colaboración con los gobiernos autonómicos.

El Plan Estratégico Nacional de la nueva PAC es una buena oportunidad para abordar este problema con sentido de Estado, aprovechando los recursos que ofrece la UE y definiendo grandes líneas estratégicas con carácter integral. Solo así se podrá impulsar la necesaria renovación generacional de la agricultura sobre la base de proyectos innovadores y viables de instalación de nuevos agricultores. El informe del MAPA ya citado va en la buena dirección.

Pero la inclusión del tema del relevo generacional en el Plan Estratégico de la PAC no debe ser un fin en sí mismo, sino la base para diseñar un gran programa nacional que movilice al conjunto de la sociedad y permita llenar de savia nueva la agricultura española. No es un reto fácil. Pero es necesario afrontarlo si queremos responder al enorme desafío político, económico y social que suponen los grandes cambios que, como hemos señalado, experimenta el sector agrario en materia de digitalización, comercialización, cambio climático y transición ecológica.

Pero para que la instalación sea duradera y sostenible es preciso que se haga sobre proyectos viables, evaluándose la solidez y solvencia del proyecto, la formación del nuevo titular y su capacidad para afrontar el desafío, así como las bases financieras en que descansa. Todo estos son aspectos que deben tenerse en cuenta a la hora de conceder las distintas ayudas del programa de instalación, ya que lo importante no es que haya nuevos agricultores jóvenes, sino que sus proyectos sean solventes y viables.

Una tormenta perfecta se cierne sobre el campo español: “Hay que actuar”

Una tormenta perfecta se cierne sobre el campo español: “Hay que actuar”

La subida de costes “sin precedentes” coloca a agricultores y ganaderos en una posición crítica. UPA urge a actuar para evitar desabastecimientos de materias primas.

 

La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos ha dado hoy la voz de alarma ante la crítica situación que atraviesa el sector primario en España. Costes de producción básicos para el campo como los fertilizantes, los piensos, la electricidad y los combustibles se han disparado en los últimos meses, alcanzando niveles “pocas veces vistos”.

“No encontramos razones objetivas que justifiquen esta subida de costes”, ha señalado el secretario general de UPA, Lorenzo Ramos, en rueda de prensa hoy desde la sede de la organización en Madrid. “La situación está conformando una tormenta perfecta para el campo español que sume en el miedo y la incertidumbre a cientos de miles de familias.”

Situación “insólita”

UPA ha elaborado un informe, que ha presentado su autor, Javier Alejandre, del Gabinete Técnico de la organización, que recoge las principales subidas de costes que sufren los agricultores y ganaderos. Fertilizantes como la urea han duplicado su precio en un año; otros como el nitrato amónico cálcico han pasado de menos de 90 euros/T a rozar los 180 euros por tonelada.

Las energías suponen también una importante partida de gasto: en ese aspecto, el coste de la luz se deja sentir con fuerza en la producción de alimentos, subiendo hasta un 75% en un año. El gasóleo ha subido un 45%. Los plásticos que se usan en agricultura para los invernaderos o la solarización también han prácticamente duplicado su precio.

El informe de costes explica cómo se traduce esa “tormenta perfecta” en distintos tipos de explotaciones, como una cerealista de 100 hectáreas (56% de incremento de costes respecto a la pasada campaña); una de maíz de 25 hectáreas (59% de encarecimiento); una láctea con 100 vacas (4,2 céntimos más de costes por litro de leche) o una de porcino con 800 cerdos, que afrontaría un incremento de costes de unos 40.000 euros, sin tener en cuenta otras subidas como los costes veterinarios o la luz.

Poner fin a la especulación

El secretario general de UPA, el agricultor Lorenzo Ramos, ha asegurado que “la soberanía alimentaria de la Unión Europea está en juego”. “Hay muchísima especulación que afecta al mercado de los alimentos. Se tienen que establecer normas que lo impidan, por lo que hacemos un llamamiento a los Gobiernos”. El líder de UPA cree que hay que actuar para trasladar a los ciudadanos “la confianza y la garantía de que no va a haber ningún tipo de desabastecimiento alimentario”.

Lorenzo Ramos ha denunciado también la especulación y los márgenes abusivos que se aplican en muchos productos, sobre todo frescos. “Lo que pagan los consumidores no tiene nada que ver con lo que reciben los productores”. En ese sentido, han pedido a las fuerzas políticas que apoyen de forma unánime la modificación de la Ley de Cadena Alimentaria, que afronta sus últimos trámites en el Senado.

Llamamiento a los consumidores

La vicesecretaria general de UPA, Montse Cortiñas, ha hecho un llamamiento a los consumidores y consumidoras para que valoren los productos locales producidos por explotaciones de carácter familiar. “No podemos competir con productos venidos de otros lugares cuyas condiciones de producción desconocemos”. Esa competencia desleal está llevando a que desaparezcan explotaciones cada día, lo que es “un problema social para todos”, para el medio rural en especial, pero también para toda la sociedad.

Ante los rumores sobre desabastecimiento de insumos, UPA ha pedido una respuesta clara de que no van a faltar fertilizantes, sobre todo los nitrogenados, que son “absolutamente necesarios”, ni piensos para el ganado. “Debemos tener cuidado con los mensajes que se lanzan para evitar desconfianza en el sector ni en la ciudadanía”, han concluido.

Curso Calibración de equipos de tratamientos fitosanitarios en Vilamarxant

 

El próximo día 3 de noviembre se impartirá el Curso «Calibración de equipos de tratamientos fitosanitarios» promovido por el Ayuntamiento de Vilamarxant a través de la Oficina Agraria.  Las plazas son limitadas y es necesario la preinscripción bien en el teléfono que figura en el cartel o bien personándose en nuestra oficina de Vilamarxant de 10.00h a 14.00h.

Este curso forma es resultado de la encuesta que se pasó  el Ayuntamiento de Vilamarxant a los agricultores del municipio donde se identificaron sus necesidades.  UPAPV organiza esta acción formativa junto a las reuniones del «El dia de parlar del Camp» que también se están celebrando.  Ven a nuestra oficina agraria y te informamos de primera mano.

Este curso está financiado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación

Condena rotunda a la jueza que ha quitado la custodia de un hijo a su madre por vivir en la “Galicia profunda”

UPA y FADEMUR califican el auto de parcial, inconstitucional y absurdo. “Muestra un profundo desconocimiento y desprecio por el medio rural”.

 

Las organizaciones rurales UPA y FADEMUR han condenado enérgicamente el auto por el que la jueza María Belén Ureña Carazo, de Marbella, ha retirado la custodia de un bebé de un año a su madre con el argumento de vivir en “la Galicia profunda”. Para estas organizaciones el auto de la jueza no tiene parangón en su desprecio al medio rural y a los principios constitucionales más básicos, principalmente el de la igualdad de todos los ciudadanos, independientemente de su lugar de residencia.

FADEMUR y UPA han mostrado su absoluto apoyo a la madre del pequeño, que reside en la zona de Muros-Noia (A Coruña) y han solicitado la actuación urgente del Consejo General del Poder Judicial y la revisión inmediata de la sentencia que “no está ajustada a derecho”.

Los argumentos de la jueza de Marbella son que la localidad del pequeño y de su madre está “lejos de todo” y en ella no hay “opciones laborales”. Por el contrario, Marbella ofrece, en su opinión, “múltiples posibilidades para el adecuado desarrollo de la personalidad de un niño y para que crezca en un ambiente feliz” con “todo tipo de colegios […] públicos o privados”.

Desprecio por lo rural

Estas organizaciones consideran que la sentencia muestra una “profunda incultura y desprecio por lo rural, el auto debe ser considerado como inconstitucional al no respetar los más básicos principios de igualdad entre ciudadanos y ciudadanas”. “Por esta regla de tres ningún agricultor o ganadera tendría derecho a criar a sus hijos en su pueblo, en su hogar”.

“En estos casos lo que debe primar, sin ninguna duda, son los derechos e intereses del niño, y los jueces y juezas deben dar ejemplo y comprender las circunstancias de vida de los progenitores y sus entornos”, han señalado.

“Recomendamos a esta jueza que pase una temporada en lo que ella llama la ‘Galicia profunda’ para que comprenda los numerosos elementos positivos que un pueblo tiene en el desarrollo de un niño. Estamos seguras de que así sus autos se liberarán de estos prejuicios anti-rurales y podrá desempeñar su función sin incurrir en patinazos tan graves como este”, han remarcado desde UPA y FADEMUR.

UPA: “No aceptaremos ningún paso atrás. Esta debe ser la PAC de la agricultura familiar”

La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos muestra su firmeza en la exigencia de una PAC que apoye a los agricultores y ganaderos familiares y profesionales.

 

El largo y complejo proceso de reforma de la Política Agraria Común se acerca a su final. Tras el acuerdo a nivel europeo, ahora el debate se recrudece dentro de nuestras fronteras. Un debate que el Ministerio de Agricultura y las Comunidades Autónomas pugnan por controlar, pero en el que las voces de los verdaderos destinatarios, los agricultores y ganaderos, son las que deben escucharse “con mayor atención”.

La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos ha valorado el anuncio del Ministerio de Agricultura de someter a consulta pública el Plan Estratégico nacional de la PAC. “Hay que escuchar todas las voces y opiniones, pero sobre todo hay que tener en cuenta los retos que tenemos como país, y en esos retos el principal actor debe ser el productor de carácter familiar”, ha asegurado UPA.

La organización agraria considera que el Plan Estratégico debe establecer medidas de apoyo prioritario a las explotaciones familiares y profesionales, que suponen la base de la producción de alimentos en España. “El acuerdo entre los Estados Miembros dota al Ministerio de Agricultura y a las CC.AA. de herramientas suficientes para que así sea”, remarcan.

El modelo social que representa UPA debe contar con “ayudas asociadas importantes”. “El aumento del presupuesto dedicado a estas ayudas es una buena noticia, pero es indispensable que el Ministerio vuelva a incluir el criterio de degresividad”, han señalado, en referencia a dotar de más apoyos a las primeras hectáreas y cabezas de ganado.

Asegurar un reparto más justo de las ayudas

UPA cree” indispensable” que se pongan en marcha los mecanismos necesarios para que las grandes explotaciones no puedan eludir el techo por explotación, evitando así recaudar fondos suficientes para la puesta en marcha de la ayuda redistributiva. “No tiene ningún sentido que las grandes explotaciones puedan ver recortado el apoyo público por vía de la ayuda básica, y que posteriormente lo recuperen por las ayudas asociadas o los ecoesquemas”, recuerdan.

Desde UPA recalcan que los requisitos tanto de la condicionalidad, como para el cumplimiento de los ecoesquemas deben ser “realistas” y, si es necesario, estableciendo determinadas excepciones que permitan que la actividad agrícola y ganadera pueda seguir siendo fuente de riqueza en el medio rural.

Esta organización considera que es necesario presentar formalmente una propuesta definitiva ya, que dote de seguridad a los agricultores y ganaderos y que permita elaborar la normativa de desarrollo “con calma”. El objetivo debe ser que en el otoño de 2022 los titulares de las explotaciones agrarias tengan toda la información para planificar la campaña siguiente, que ya estará afectada por los requisitos del Plan Estratégico.