Para el agricultor el agua es casi tan necesaria como el aire que respira. Los agricultores sabemos que el cambio climático está aquí y que ha llegado para quedarse. Lo sabemos porque lo vivimos en nuestras propias carnes todos los días, no nos lo tienen que contar.

Por eso el sector ha hecho grandes inversiones en modernización de regadíos y en la optimización de un recurso tan preciado como es el agua. De ahí la importancia que tiene el trasvase Tajo-Segura para la agricultura del sur de la Comunidad Valenciana. Es tanto el dinero invertido por la administración y por los agricultores en infraestructuras para el riego, son tantas las explotaciones y los puestos de trabajo directo e indirecto que dependen de él que no podemos permitirnos que cambien las reglas del juego bajo criterios tan discrecionales, porque para variar se ha vuelto a recurrir a la decisión fácil en lugar de afrontar la raíz del problema.

Es entendible que la pluviometría es menor en la cuenca cedente, contra eso no se puede hacer nada. Pero hay otra razón de peso por la que se quiere aumentar el caudal ecológico, y es por la baja calidad del agua a causa de la mala depuración de las aguas de Madrid, debido a la laxitud de la normativa que contempla excepciones en la ley que permiten flexibilizar la obligación de depurar aguas si es que ello conlleva un “coste desproporcionado”, pero sin definir cuanto es desproporcionado, una discrecionalidad inaceptable tanto por su posible impacto en la naturaleza como por las potenciales consecuencias económicas posteriores.

Por lo visto arruinar la agricultura de Alicante, Murcia y Almería no es suficientemente “desproporcionado” para actuar en este aspecto.  Sobre las otras razones no hay nada que hacer, pero sobre esta sí se puede actuar, y en lugar de eso se toma la decisión fácil, cerrar el grifo y reducir los volúmenes trasvasados.  Por otro lado, hay que entender que esta decisión conlleva un doble perjuicio para el agricultor: el primero lógicamente es que habrá menos agua disponible; el segundo es que las infraestructuras del trasvase se tienen que pagar igual pase un hectómetro cúbico o pasen cien, por lo que el precio del agua subirá, reduciendo el ya escaso margen del agricultor.

El agua en este país es un bien tan imprescindible que debe estar alejada de discusiones partidistas o de regionalismos, es un problema que va a agravarse en el futuro próximo y debe ser afrontado con la máxima seriedad, escuchando a los expertos y tomando medidas consensuadas, eficaces y sostenibles a medio y largo plazo. No podemos permitirnos leyes laxas, no podemos permitirnos incertidumbres o inseguridad jurídica por cambios en las reglas de explotación de este trasvase o cualquier otro si queremos desarrollar un sector estratégico como es la agricultura y ser competitivos. Los administrados cumplimos y hacemos nuestro trabajo, es hora de que los administradores lo hagan también.